Cancer

Y es que… quién soy después de la muerte | by Julieta Legorreta | Oct, 2021

Julieta Legorreta

Yo no sé quien soy, es como si todo estuviera oscuro y fuera asfixiante. Me siento encerrada en una cueva oscura y fria que no me permite ver la luz.

Antes sabía quien era, me tomó tiempo llegar a ese punto y pensé que había triunfado.

Pero que haces cuándo la mitad de tu corazón se fue, se marchó, se murió?

Eso era Marina, la otra mitad de mi corazón.

Nos parecemos físicamente y a veces hasta siento que nacimos juntas aún cuando había tres años de diferencia ya que en los últimos años podíamos leer nuestros pensamientos.

Cuando empezó con las quimioterapias era yo la que sentía sus efectos secundarios.

Náusea, dolor de cabeza, cansancio, mareo.

Yo sabía lo que Marina pensaba, parecía que leía su mente y ella leía la mia. A veces me decía “Julia, tenemos que hacer esto o llamar a tal persona” y eso mismo que me decía ya lo había pensado yo unas horas antes. Era como telepatía.

La última cena que tuvimos fue el 2 de Septiembre en Taylor Oyster Farm en Pioneer Square, fuimos a cenar con Edith su amiga la regia, Martha nuestra amiga y abogada Venezolana, mi amiga Brenda que organizó todo el funeral y mi fabulosa madre .

Marina vestía un vestido verde con bolitas blancas.

Esa noche cenamos nuestro platillo favorito en ese restaurant: cangrejo, estaba delicioso.

Clam chowder que estaba fascinante y caliente con unos sabores increíbles al paladar, cada cucharada era mejor que la anterior despues pediríamos mussels and clams (mejillones y almejas)en vino blanco y mantequilla.

Todo estaba riquísimo, todo parecía perfecto.

Recuerdo que era un jueves, reíamos y platicábamos sin saber que sería la última cena de Marina con nosotros, que le quedaban pocos días de vida.

Y es cuando a veces creo que la incertidumbre, el no saber que pasará o que nos depará el futuro SON BUENOS. Qué hubiera hecho yo si hubiera sabido que le faltaban pocos días de vida: no hubiera tenido PAZ.

Pues para no hacer el cuanto más largo esa noche al regresar de la cena y llegamos a la casa sentía que mi cerebro estaba en una pecera inmerso en un líquido viscoso, como si flotará. Decidí irme a dormir.

No podía pensar claro, en inglés se le conoce como brain fog.

Era como si una neblina no me dejará pensar, como si estuviera confundida o cansada y simplemente mi cabeza no funcionará.

Días después sabría por qué.

Al día siguiente, viernes 3 de septiembre fui a terapia física, saliendo del lugar y unos minutos antes de subirme al coche sentí mareo y una vez que me subí al coche sentí nauseas.

Por qué, lo sabría en los próximos minutos.

Cuando llegué a la casa como a las 11:30 am, Marina estaba sentada a la mesa con el desayuno/almuerzo que mi mamá nos había preparado y al sentarme empezó a sentir náuseas, corrí por la tina que teníamos para ella y entonces vomitó verde. Ya sabía por qué mi náusea y mareo.

Estaba teniendo los síntomas de Marina, la presión en el cerebro estaba aumentando y el cancer estaba avanzando hacia su cabeza pero jamás le puse atención a mi cuerpo para preveer que eso le estaba pasando a ella y que era MUY GRAVE.

Lo demás es historia. Marina me pediría que la llevará a emergencias el sábado 4 de Septiembre y lo que pasó en ese hospital los siguientes días después se los contaré ya que tuve que enfrentar el que mi hermana fuera declarada desahuciada.

Ya no hay nada más que hacer por ella, solo esperar.

Uno espera que sus hermanos sean declarados la persona más influyente, la más altruista, la más inteligente, la más feliz, la más bella, la más capaz pero jamás jamás desahuciada/o.

Y ahora después de su muerte y de a veces sentir que me susurra al oido y me dice: “Julia, agradece todo lo que tienes” “ Aquí estoy contigo”

No sé quien SOY, no sé que quiero, no sé donde quiero estar, no sé a donde ir.

Y es que todo se ha vuelto tan raro, tan insípido. La comida, el día a día, los miles de tramités que hay que hacer. Jamás se mueran en US, es muyyyyyyyyyyy lento, los temas legales me tienen agobiada, todo aquí es DINERO.

Estoy muy cansada.

Todos los días me pregunto, ahora que viene para mi???

Me regresaré a México y me tomaré un año de descanso?

Me quiero quedar en Seattle y renunciar a mi trabajo en California?

Amo California por su clima y su cercanía con México pero ME SENTIA MUY SOLA. Siempre me preguntaba si valía la pena estar tan lejos sin mi familia.

Tengo amigos ahí pero jamás me sentí en familia. En Mayo 2020 conocí a un hombre que me hizo desear quedarme en California e intentar una relación. Pero él está más roto que yo y entonces la relación era caótica, inestable,explosiva y sin igualdad sexual.

California ha sido algo que nunca planeé, sólo pasó.

Pero ahora empiezo a entender por qué Marina amaba tanto Seattle, ella tenía una familia aquí y se dió cuenta hasta que enfermó.

Siempre la critiqué por ser rara y querer vivir aquí donde casi nadie se peina ni se maquilla, donde nadie está obsesionado con el botox o los fillers, ni se ve gente ridicula y exagerada con labios que dan asco en lugar de admiración. Donde la gente no prentende ser bella y rica y estan jodidos por dentro y muertos de hambre sin un peso en la cartera pero la cartera es de diseñador.

Seattle se siente como estar en casa con tantos amigos y tantos lugares que explorar.

No sé que sigue para mí pero Marina me enseño que hay que vivir con el corazón y es algo que me debo a mí y a ella:trabajar apasionadamente.

Mi trabajo no me apasiona.

La vida es demasiado corta para estar en un trabajo en el que siento que no aporto nada a la humanidad y en el que no me siento conectada con mi verdadero yo.

Admiro a aquellos que ya saben para que nacieron, siguen su pasión, viven cumpliendo su misión en esta tierra todos los días aunque eso implique ganar solo $5 dolarucos o $1 o $3.

Si bien tengo varios años pensando en tomarme un año sabatico, muero de miedo: de no poder, de que se acaben los ahorros, de que nadie me vuelva a contratar.

Pero también muero de miedo de quedarme en Seattle y decir: renunció. No más Red Bull, no más Los Ángeles, no más California.

Muero de miedo de no saber dónde ir, donde quedarme para estar cerca de Marina. Quedarme en Seattle porque era la ciudad que amaba o estar cerca de mis amigos y familia en México, sentirme apapachada y arropada por ellos; comer en familia, ver a mis amigos en CDMX, quedarme con algunos de ellos a vivir unos meses en Morelia, Querétaro o Ciudad de México.

Regresar a la Universidad, estudiar leyes o finanzas.

Recuperarme.

Y aunque la gente me dice: aqui estoy, no estas sola, ya llegaran las respuestas.

Sigo prefiriendo a Marina, porque Marina era la que me hablaba en voz alta cuando yo misma dudaba de mi y me decía: “Julia, quien no te va a querer contratar cuando hablas inglés, eres inteligente, puedes trabajar legalmente en dos países y tienes una carrera”

Posiblemente todo eso es paja y adornos (la carrera y el idioma) pero lo que realmente ella queria decía era “ yo creo en ti” ahora tu hazlo.

Marina hacía que brincará aun y cuando no estaba lista para hacerlo.

Yo no estaba lista para su muerte, ella me hizo saltar y enfrentarme a la fobia más grande de mi vida: ver morir a alguien, perder a alguien, dejar de tocar a alguien.

Ella sabía lo que me aterraba la muerte, seguramente más que a ella misma.

Cada vez que pienso que tengo miedo de tomar una decisión recuerdo que EL PEOR de mis miedos ya sucedió: PERDERLA.

Cada vez que me quiero quejar de mi vida y blasfemar al pinche Dios que se la llevó la oigo decirme “ Julia, tienes todo para ser felizque quisiera yo haber tenido más tiempo para disfrutar la vida, para caminar con mis piernas, agradece que tienes un cuerpo sano”

“Agradece y no te quejes”

Aún cuando me embarga la tristeza porque ella no está, sé que requiero seguir respirando todos los días, buscar mi lugar en el mundo, buscar mi pasión.

Dejé de buscar mi misión y entendí que las misiones son temporales y cambian.

Mi misión los últimos meses era cuidarla y amarla.

Mi misión hace unos años era ganar más dinero.

Ahora mismo no se cuál es mi misión pero empiezo a pensar que podría hacer lo que jamás he hecho en la vida: PARAR, bajar la velocidad y escuchar a mi corazón.

El dinero y el éxito van y vienen y yo no puedo seguirme permitiendo no ser la mejor versión de mi, porque en mi trabajo me he permitido ser mediocre.

Mi misión entonces podría ser: usar el corazón… tal como lo hacía Marina en exceso.

Vivir intensamente, caminar los kilómetros que ella no pudo, hacer lo viajes que ella no hizo, bailar las canciones que no bailó, cantar, beber todo el café que ella no bebió.

Ser igual de ilusa, inocente y feliz como ella lo era.

No sé quien soy, no sé a donde voy, no sé que quiero lo que si sé es que espero verla recibiéndome en el paraíso el día que yo me muera y que me diga:

“Julia, a mi también me hiciste falta. Estoy muy orgullosa de ti”

*Pase de tener fantasias sexuales y querer organizar orgias a no saber quien putas soy. Ni orgias, ni sexo solo confusión.

*Ojalá alguien me pudiera ayudar, aclarar mis ideas, decidir, resolverme mis problemas, regresarme el alma al cuerpo.

#laconfundidadeMierda

#bienperdida

#quienSOY

#Healing #recuperandome

#BuscandomiALMA

Marina y Edith


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